BREVET 300 CENTENARIO









 

Brevet 300 CENTENARIO

Los días de Brevet siempre comienzan muy temprano, pero este comenzó antes de lo presupuestado. El despertador estaba programado para las 4 am, pero a las 3:15 ya estaba despierta sin poder volver a dormir. En beneficio de lo que se venía, me levanté para  desayunar tranquila y con el tiempo suficiente para poder meterle 2 panes al cuerpo ( me cuesta comer a esa hora). Había dejado todo listo el día anterior, así que solo quedaba hacer un repaso y partir.

A las 5 am llega Andrés y partimos a Oh my bike (lugar de meta Brevet) dejaríamos el auto ahí e íbamos a pedalear hacia el cerro San Cristóbal (lugar de largada de esta Brevet), a 200 metros del auto Andrés pincha y se da cuenta que había olvidado traer repuestos, en ese momento me dice anda no más y avisa cuando llegues a meta para ir a buscarte.

Llegue al cerro un poco antes de las 6 am y mi largada era 6:30, eso me da tiempo de hacer el check tranquila, saludar, conversar y prepararme para el inicio.

Es la hora de comenzar y siempre encuentras alguien para compartir un par de palabras (esto duró hasta el ingreso a Cuesta Barriga) ahí comienza para mí la Brevet en solitario, las cuestas siempre provocan eso en el grupo (cada uno a su ritmo o algunos fuera de ritmo pero acompañados). Era una mañana fría la de este 11 de junio y esto se hizo notar hasta el Punto de Control 1 en María Pinto (Km 69), lugar al que llego en buen tiempo y decido hacer el check, entrar al baño y partir directo al siguiente punto, es acá cuando miro mi teléfono y Andrés me avisa que logró solucionar el problema del pinchazo y que partió en la largada a las 7am y que en algún momento de la ruta me alcanzaría y terminaríamos este desafío juntos. Le aviso que voy saliendo al PC2 Y sigo mi ruta. Voy a un ritmo cómodo y constante, aunque no programé un plan para esta Brevet quería pedalear lo menos posible de noche y para eso debía ser muy eficiente. Llegué al Punto de control 2 en Casablanca (Km 120) a buena hora, hago el check y parto rápidamente. Pero todo cambió en un instante, ya que a 10 km del lugar se reventó la pata de cambio y todo llegó hasta ahí o por lo menos eso creí la primera hora que estuve tirada. Llamo a Andrés para contarle y decirle que me tendría que retirar y me dice que espere, que está en PC2 y que llegaría al rescate. Al verlo me dice que la opción es dejarla Single speed y hacer los 190 km restantes así, tengo mis dudas al respecto pero acepto (Ibacache y Mallarauco me harían sufrir), y acá fue donde perdimos 1 hora más, ya que costó encontrar la relación donde la cadena no se cayera (Ya son las 13:25 hrs y por fin vamos camino al PC3).

Al principio cuesta acostumbrarse a esta nueva dinámica de NO cambios, pero ahí vamos.

El primer sufrimiento vino de la mano de esa hermosa salida de Algarrobo, Andrés me daba palabras de apoyo y yo trataba de no renunciar (el ciclismo duele). A esa altura y para darme fortaleza mental pensaba en comida, habíamos comprado un churrasco y café que nos esperaba en PC3 Lagunillas (km 183) así que me imaginaba esa primera y única comida del día, también en ruta me animaron los chicos de la organización con un “vamos Tami!! ”.

Llegamos al PC3 y no sé si será real o producto de la situación, pero éste fue el mejor churrasco de la vida.

Tratamos de que sea una parada corta porque el reloj seguía corriendo y yo sin cambios.

Ya vamos camino al PC4 María Pinto (km 228) y se hace de noche, en el camino tuvimos que pasar la cuesta Ibacache (no fue tan dura como pensé). Conversamos sobre llegar, hacer check y seguir, pero allí finalmente paramos por un café para enfrentar la última parte y la más ruda.

Vamos camino a Mallarauco tratando de mantener un buen ritmo y bajando un poco en los últimos kilómetros antes del ascenso para que las piernas lleguen “frescas”(cosa difícil después de 250 km, pero cada uno se engaña como quiere). Garmin ya me anuncia lo que viene y solo ver los colores en la pantalla duele, trato de mantener la calma, un ritmo cómodo y creo que ayuda bastante que sea de noche y no ver nada (a veces uno cree que no puede solo de verlo). No tengo los números exactos, pero creo que finalmente fue solo 1km de la cuesta el que no pude pedalear (subí caminando), el resto a pura cabeza y corazón.

Llegamos a la cima y me abrigo para la bajada donde nos sorprende una neblina que se extendió por bastantes kilómetros (a ratos no se veía nada).

Llegamos a Camino a Melipilla donde se acaba la neblina y estamos cada vez más cerca de la meta, pero este camino es tan malo que se hace eterno. Avanzamos a paso firme y ya estamos en Santa Isabel, quedan 5 km para la meta y Garmin me lo recuerda. De acá en adelante es “fuerte y derecho”, a esa altura y para mí más derecho que fuerte. Estamos en Pedro de Valdivia y ya se siente el ambiente, hay gente esperando a sus corredores afuera y eso emociona. Entramos y la organización nos recibe felices y nosotros también lo estamos.

Soy Super Randonneur!!

“NO TE DETENGAS HASTA QUE TE SIENTAS ORGULLOSA”

PD: No sé si con todo lo que nos pasó esa mañana la vida nos quería decir anda a acostarte que es sábado o si quería  que recordáramos de lo que somos capaces. Yo prefiero quedarme con la segunda opción y seguir luchando por mis sueños.

 

 

 

 

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